7 Destinos cerca de Barcelona para visitar en verano.

¿Estás planeando una escapada cerca de Barcelona y no sabes por dónde empezar?

Cataluña esconde en su interior muchísimos rincones de singular belleza y encanto incomparable. Desde la esencia mediterránea de sus pueblos de pescadores y sus playas hasta los picos escarpados del Pirineo. Lugares cosmopolitas como la ciudad condal o tradicionales e históricos como Girona y Tarragona.

Desde el centro de negocios Mitre Workspace te damos algunas ideas:

Sitges, Barcelona

La villa marinera de Sitges que ha sabido condensar en un solo municipio modernidad y tradición. Sí, la estampa de la iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla frente al mar es seductora. Pero también lo es el gran patrimonio modernista que le legaron algunos intelectuales de finales del siglo XIX y principios del XX, como el Museu Cau Ferrat o el Palau de Maricel. Siéntate en una terracita y disfruta del buen tiempo. No querrás volver a casa.

 

Cadaqués, Girona

Si genios como Marcel Duchamp, Picasso, Miró o el genial y surrealista Dalí pasaron largas temporadas en este pueblo de pescadores, situado en el confín más oriental de España, no es por casualidad. Quizás sea lo recóndito de un lugar que estuvo prácticamente aislado hasta el siglo XIX, lo pintoresco de sus calles y sus casas encaladas, las barquitas en la playa o un clima tocado por la feroz Tramuntana. Sea lo que sea, vale la pena dejarse llevar por su entramado laberíntico, que siempre desemboca en el mar, y visitar la Casa-Museo de Salvador Dalí, en la bahía de Portlligat, o hacer senderismo en el Parque Natural del Cap de Creus. Por supuesto, no te vayas sin catar su gastronomía local.

 

Vall de Boí, Lleida

El verdísimo Vall de Boí es uno de los rincones más encantadores de toda la península. A lo largo de valles y sierras pirenaicas se suceden pueblecitos con aires medievales que parecen haberse congelado en el tiempo. Déjate impresionar por las fabulosas pinturas que decoran todas y cada una de las iglesias románicas desde Sant Feliu de Barruera hasta Santa María o Sant Climent de Taüll. Todo el conjunto está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es una clara muestra de cómo arte y naturaleza pueden convivir en completa harmonía.

 

Besalú, Girona

El idílico conjunto medieval de Besalú es Conjunto Histórico-Artístico Nacional desde 1966. Solo tienes que cruzar el monumental puente de piedra que conduce hasta el casco antiguo para viajar en el tiempo hasta la Edad Media. Pasear por las calles de piedra de Besalú te hace revivir la historia local. Déjate llevar por su entramado medieval hasta los baños judíos, la iglesia del monasterio de Sant Pere y Sant Julià, la románica casa Cornellà o la sala gótica del Palacio de la Curia Real. Y, de vuelta… déjate deslumbrar por el reflejo que los arcos del puente viejo dejan sobre las aguas del río. Te parecerá que estás muy lejos de casa.

 

Delta de l’Ebre, Tarragona

La mayor zona húmeda de Cataluña, el asombroso Delta del Ebro tiene una superficie de 320 km2 y destaca por una riqueza natural fabulosa, además de por unos paisajes de postal y unas playas dignas de cualquier catálogo. Pasea entre sus arrozales al caer el sol, explora la Isla de Buda en bicicleta o incluso da un paseo en barca para admirar los encantos de un lugar hermoso e increíblemente especial.

 

Ruinas de Empúries, Girona

Las cálidas aguas del mediterráneo acarician la costa de Empúries y han recogido a embarcaciones y civilizaciones durante siglos. Este pequeño pueblo, situado en la Costa Brava, fue ocupado por los griegos en el año 575 aC y los restos de su paso por aquí, todavía se doran al sol cada día. Igual que los restos de la civilización romana construida justo al lado y desde la que se puede disfrutar de unas vistas privilegiadas. Tómate tu tiempo y disfruta del aire relajado del lugar, explora cada rincón, come algo en el tranquilo Sant Martí d’Empúries y date un baño detrás de las murallas que rodean esta playa desde hace más de 2.000 años. ¿Dónde podrías hacer algo igual?

 

Playa de Tamarit, Tarragona

Quizás te suene porque el futbolista Andrés Iniesta se casó en el castillo que corona uno de sus extremos, pero la playa de Tamarit es mucho más que un arenal pegado a una fortaleza medieval. Este rincón de postal es ideal para darse un baño, para tostarse al sol, para disfrutar del dolce far niente y, por supuesto, para enamorarse de uno de los rincones con más encanto de la Costa Dorada. Si no nos crees sólo tienes que ir y, a la vuelta, nos lo cuentas.

 

Fuente: Agencia Catalana de Turismo

 

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